PRESENTACIÓN DEL LIBRO "MATERIALES Y TECNOLOGÍA EN LA ANTIGUA GRECIA" CUYO AUTOR ES D. FRANCISCO VINAGRE ARIAS

PRESENTACIÓN A CARGO DEL PROFESOR D. GENARO GONZÁLEZ CARBALLO

Hace ya un año y medio que nació la Editorial Filarias. En todo este tiempo hemos compartido con el artífice de esta empresa la ilusión y muchas ideas. De Francisco Vinagre Arias hemos aprendido que la constancia y el sacrificio, el trabajo bien hecho, siempre tienen una recompensa. Él es editor y autor de buena parte de los títulos publicados por Filarias, y en ellos ha sabido conjugar una prosa amena y entretenida, con el rigor científico que siempre le caracteriza.

Desde que puso en marcha su editorial, el profesor Vinagre Arias ha seguido adelante con su empeño de difundir el pensamiento científico de un modo que él sabe hacer muy bien, y que le ha valido el reconocimiento de la comunidad científica española, pues su trabajo contribuye a que la ciencia pueda ser accesible a mucha gente, en especial a los estudiantes de Secundaria y niveles universitarios. A lo largo de todos estos meses, los libros de Editorial Filarias han sido adquiridos en multitud de centros universitarios e institutos de enseñanza media de toda España. A través de las empresas exportadoras de libros que le hacen pedidos a Filarias, también han llegado a algunos países de Hispanoamérica, a California y al estado de Nueva York, siendo objeto de destacados elogios por parte de la prensa especializada.

Uno de los primeros títulos que publicó esta editorial fue "Materiales y tecnología en las primeras civilizaciones". Con aquel libro quedamos impresionados por la capacidad demostrada por el autor al abordar los orígenes de la tecnología humana desde los tiempos más remotos de la Prehistoria hasta la civilización egipcia. Aquel libro es todo un prodigio de conocimiento científico, pero también de saber histórico, pues los títulos de esta colección saben conjugar historia y ciencia de forma que una y otra constituyen un todo entrelazado, complementario. Aspectos como el trabajo de la piedra, el hueso, la madera, el metal o el vidrio; las primeras edificaciones; el origen y las técnicas de la navegación; la aparición de la agricultura y la ganadería; de Asia a Oceanía, de América a Europa, pasando por África, eran recogidos en aquel singular libro. El profesor Vinagre Arias también nos explicaba en él cuáles eran las sustancias empleadas por nuestros antepasados para aliviar la enfermedad, constituyendo una fuente inagotable de datos sobre un empirismo que constituye el germen de la ciencia médica.

En la primavera del presente año 2003, Francisco Vinagre Arias me pidió que leyese el borrador del segundo título de la mencionada trilogía dedicada a los conocimientos tecnológicos de la Antigüedad, y que en este caso versaba sobre Grecia. Quería que le indicase mi parecer sobre el mismo, y que le aportara las sugerencias que estimase convenientes. He de decir de inmediato que pocas fueron mis aportaciones en tal sentido, dado el alto nivel que la obra tenía. Pero he de confesar que me sentí honrado y muy agradecido por contar con la confianza del autor, a quien admiro tanto por su categoría científica y académica como por el hecho de que es una persona querida y admirada en nuestro trabajo como profesores, pues Francisco Vinagre Arias es desde hace muchos años no sólo nuestro compañero de profesión sino además uno de mis mejores amigos.

Las páginas que fui leyendo atentamente, conservaban el inconfundible estilo que había tenido la oportunidad de comprobar en aquel primer libro dedicado a las antiguas civilizaciones. La línea expositiva era similar, resultando otra vez notable la audacia mostrada al hilvanar historia y ciencia.

Han pasado apenas unos meses y aquel manojo de folios escritos han dado lugar a un libro sorprendente que lleva por título "Materiales y tecnología en la antigua Grecia". No hay una sola página en él que no logre atrapar al lector. Francisco Vinagre Arias es un escritor que posee la habilidad de atraer desde la primera página. En su presentación nos explica cómo desde sus más remotos comienzos el ser humano puso de manifiesto su creatividad para mejorar sus condiciones de vida, para defenderse y sobrevivir en un mundo que cada día le ponía a prueba. De este modo, el autor nos conduce hasta un tiempo en el conocimiento era fruto de la experiencia pero también de la necesidad impuesta por el propio medio en el que se desarrollaba su vida.

Los griegos de la Antigüedad alcanzaron notables logros en el campo de la ciencia y la tecnología, construyeron edificios que aún siguen en pie, aplicando cálculos matemáticos, pero también fueron magníficos exploradores, alcanzaron lugares remotos por mar y por tierra, aportando y obteniendo conocimiento de las culturas con las que entraban en contacto. También desarrollaron técnicas aplicadas a la agricultura, lograron importantes avances en la alimentación o en el campo de la medicina.

A lo largo de cada uno de los cuatro capítulos del libro, el profesor Vinagre Arias expone cómo fueron los materiales y la tecnología desarrollados por los pueblos que habitaron el Mediterráneo Oriental, entre el III milenio y el siglo IV a. JC., desde que surgieron las civilizaciones cretense y micénica y hasta que se produjo la dominación romana del mundo griego.

Inicia el autor su libro explicándonos cómo eran los pueblos que habitaban desde el Neolítico en el mar Egeo, con especial atención a las culturas cretense y micénica. Y se inicia aquí el derroche de conocimientos relacionados con la metalurgia, la dieta, la arquitectura, la decoración, los materiales constructivos, el armamento y un sinfín de noticias que son comentadas con ese lenguaje ameno y sencillo, riguroso e ingenioso a la vez, del que saber hacer gala el profesor Vinagre Arias. No queremos dejar de señalar las alusiones al origen de la escritura micénica y al alfabeto fenicio, pueblo este último que dominaban multitud de técnicas metalúrgicas y textiles, que empleaban colorantes como el añil en sus tejidos, y que fueron pioneros en la navegación por el Mediterráneo, y que llegaron a circunnavegar la Península Ibérica para llegar a las islas británicas en busca del preciado estaño.

El segundo capítulo del libro es dedicado a la Civilización Griega, la cual heredó posiblemente buena parte de los conocimientos científicos y geográficos que poseían los pueblos egipcio y mesopotámico. Grandes colonizadores, los griegos extendieron su dominio e influencia cultural a lo largo de la costa norte del Mediterráneo, así como el uso de la moneda en los intercambios comerciales. Aunque, sin duda, fue el intercambio de ideas uno de los rasgos distintivos de este pueblo. Señala el autor que desde el siglo VII a.C. en Grecia aparecieron personajes como Thales de Mileto, Pitágoras de Samos, Hippasus, Eupalinos de Megara, Ameinocles, entre otros, quienes destacaron por su talento y el ansia de conocimiento en el campo de las matemáticas, la arquitectura, la ingeniería y la construcción de barcos. En el siglo IV a.C. los avances científicos fueron vertiginosos gracias personajes como Eudoxo, quien realizó notables aportaciones en los campos de la astronomía o las matemáticas; ciencia ésta en la que destacaron también Euclides, Arquímedes o Eratóstenes. Mientras que Aristóteles, además de ser conocido como pensador y filósofo, gozaba de gran reconocimiento como biólogo, pudiendo -según nuestro autor- considerarse como el padre de la zoología, la ornitología, la ictiología y la entomología. Sin duda, Aristóteles creó una escuela en la que muchos fueron los alumnos aventajados que siguieron los pasos del maestro, como es el caso de Teofastro o Heráclides. Por esta época, los conocimientos geográficos se sucedían, gracias a los avances en las técnicas de navegación y a la existencia de verdaderos pioneros, como es el caso del marino y astrónomo Piteas, quien bordeó la península Ibérica hasta llegar nada menos que al mar Báltico y a las costas escandinavas. Con él la ciencia geográfica progresó, contribuyendo a completar la cartografía europea.

A lo largo de este capítulo no dejan de sucederse las explicaciones estimuladas con datos que satisfacen al lector y que, en muchos casos, ofrecen noticias tan interesantes como la que nos habla del griego Demarato, quien ideó un sistema para ocultar el contenido de una misiva que quiso enviar desde Persia, para advertir a sus paisanos griegos del peligro de invasión persa sobre el territorio helénico, y para lo cual se sirvió de algo tan simple como la cera. O aquellos otros en los que se nos explica el origen del lanzallamas o de las catapultas, así como de los progresos de las tácticas militares, especialmente durante el reinado de Alejandro Magno.

En el tercer capítulo del libro, el profesor Vinagre Arias analiza de modo pormenorizado la ciencia y la tecnología de los griegos de la Antigüedad. Aporta información sobre las técnicas arquitectónicas, artesanales y agrarias. En lo que a la construcción se refiere, se destaca la edificación de viviendas así como de edificios y monumentos públicos, tales como teatros, templos y estatuas. Resultan especialmente interesantes las explicaciones que nos ofrece sobre el proceso de construcción del Partenón de Atenas y sobre los conocimientos aplicados al trabajo del metal, la cerámica y los tejidos. No se olvidan otros aspectos como la música, los deportes, la alimentación o las técnicas médicas.

El cuarto y último capítulo es el dedicado a los materiales y tecnología de las civilizaciones que son coetáneas a la antigua Grecia. Resulta muy valioso el recorrido que realiza el autor por las culturas europeas, del Próximo Oriente, de la antigua China e, incluso, aquellas que poblaban América por aquella remota época, exponiéndose -con gran profusión de detalles- cuáles eran los conocimientos técnicos de cada una de esas civilizaciones que convivieron en el tiempo con la cultura helénica.

Como en otros títulos de los publicados por la Editorial Filarias este libro posee una segunda parte que resulta especialmente útil al lector. Porque, si interesante resulta la narrativa del libro, no menos interés posee el glosario de términos científicos, al permitir multitud de aclaraciones, que constituyen todo un compendio de explicaciones provistas de desmesurado rigor.

¿Qué más se puede decir de un libro como este? Sin duda puede uno correr el riesgo de que las frases se queden cortas y no expresen con la suficiente precisión la categoría científica que encierran sus páginas. Han sido escritas por alguien que ama la ciencia.

Pocos científicos poseen la capacidad que el profesor Vinagre Arias tiene para mostrarnos la historia del conocimiento científico con tanta facilidad, sin caer en trivialidades. Muchos jóvenes estudiantes, profesores, pero también cualquier lector interesado, podrán deleitarse aprendiendo multitud de aspectos desconocidos o ignorados por historiadores y científicos.

Muchas gracias.

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