APERTURA DEL ACTO CON LA INTERVENCIÓN DE DON GENARO GONZÁLEZ CARBALLO

Buenas noches.

Editorial Filarias nos reúne aquí un año más con el fin de presentar sus últimas publicaciones. Creo que sería oportuno decir que esta presentación no constituye en sí misma ningún acto social frívolo ni superficial, sino todo un acto cultural de enorme relevancia.

En Extremadura se presentan muchos libros cada año. Editores y autores extremeños van ocupando en el mercado editorial español el lugar que merecen. Pero, ¿cuántos libros de marcado carácter científico se publican anualmente en Extremadura? ¿Cuántos de esos libros van dirigidos a unos lectores que, cada vez más, demandan títulos que podrían encuadrarse dentro del denominado como campo de la divulgación científica? ¿Y, pensemos, cuántos han sido escritos pensando también en un público juvenil, estudiantes de secundaria, bachillerato o universidad? Para responder a estas preguntas tendríamos que decir que, hasta hace pocos años, ninguno; sin embargo, desde la primavera de 2002 ya son bastantes.

¿Y a quién se debe la "temeridad" de abordar una labor de esta índole, consistente en publicar este tipo de títulos, en una región como la nuestra, acostumbrada a empresas de toda índole, pero que pocas veces tienen que ver con la publicación de libros? A un hombre desconocido para muchos, extremeño de origen, un profesional de la enseñanza como tantos otros... Un hombre que no ha recibido grandes menciones ni grandilocuentes halagos institucionales; que no ha montado su modesta empresa dependiendo de prebendas o ventajas obtenidas a la sombra del cínicos amiguismo de esferas poderosas. Un hombre sencillo, un profesor de instituto que sabe lo que es luchar para llegar a donde él ha llegado hasta ahora. Que ha conseguido todo lo que tiene con su propio esfuerzo personal, sin dar codazos a nadie, subiendo peldaños de uno en uno, empleando una herramienta que todos poseemos pero que él ha sabido manejar como nadie: su inteligencia. A ella se ha unido el afán de superación, la enorme capacidad de trabajo y la ambición.

Sí, la ambición, habéis oído bien. El coraje por ganar en conocimiento, su incansable ambición por saber. Este hombre ha logrado de ese modo metas que, hasta ahora, resultan sencillamente únicas. Su impecable currículo académico y profesional es bien conocido por muchos de los que aquí estamos. ¡Cuántos personajes que deambulan por las aulas y estancias universitarias, por estancias de centros académicos de toda índole quisieran haber tenido sólo la mínima parte de tal trayectoria! Pero su nombre no se encuentra en el plantel de ningún consejo asesor, ni rector alguno; no lo necesita. Ni lo necesitará nunca.

Está muy por encima de tales ámbitos, pues fuera de cualquier necia pedantería, de ególatras posiciones, o de cualquier interés por estar lo más cerca posible del poder establecido en cualquier momento, él pertenece a la realidad de quien trabaja quince horas al día al más alto nivel. Entusiasmando a sus alumnos, contagiando ese afán por conocer, la ambición de conocimiento a la que antes me referí, leyendo, escribiendo, investigando...

La mayoría de los que estamos hoy en esta sala hemos sido o somos compañeros de Francisco Vinagre Arias. Muchos de nosotros nos sentimos honrados de contar con su amistad. La mayoría la fuimos cultivando hace ahora casi veinte años, desde nuestro paseo por el entrañable instituto llerenense Fernando Robina. Recuerdo bien el día que le conocí. Compartíamos la ilusión por enseñar, pero sobre todo, disfrutábamos observando el aprendizaje de nuestros alumnos.

Con el paso del tiempo, el profesor Vinagre Arias compaginó su labor docente en secundaria con la llevada a cabo en la Universidad. Su brillante currículo profesional fue ampliándose. Y un buen día, tras la publicación (en colaboración con los profesores Guerra Bermejo y Mulero) de una obra que es considerada ya como todo un clásico en las aulas universitarias, me refiero a sus "Cuestiones curiosas de química", una idea comenzó a rondar por su cabeza. ¿Sería posible llevar adelante la creación de su propia editorial dedica a la publicación de libros de divulgación científica?

La empresa no era del todo fácil, en un campo para él desconocido y, sobre todo, altamente competitivo, en el que media docena de grandes editoriales suelen copar el mercado. Desde el primer momento, como siempre, confió en sus hermanas y amigos, contando con el apoyo incondicional de todos, con su confianza... Pero el riesgo lo corría él y solo él; el éxito, de llegar, sería lento y no exento de problemas; el fracaso era más que probable. Sin embargo, decidió arriesgarse y, valientemente, dio el que seguramente ha sido uno de los pasos más importantes de su vida profesional. En el mes de mayo de 2002 nacía la Editorial Filarias. Pocos meses después publiqué en la Gaceta extremeña del estudiante un artículo titulado "Filarias, el proyecto de un hombre de ciencia extremeño". Al final del mismo señalaba: "Con estas líneas queremos, finalmente, dejar constancia de un hecho que no puede ser pasado por alto: Extremadura cuenta ya, por primera vez en su Historia, con la primera editorial de divulgación científica".

Así de sencillo y así de extraordinario, pues sólo cuatro años después Francisco Vinagre Arias no sólo logró hacer realidad su proyecto. Ha publicado quince libros, varios de ellos han obtenido el reconocimiento de la comunidad científica española, ha conseguido menciones honoríficas en certámenes de divulgación de la ciencia con varios de ellos y ha ocupado un lugar de enorme relevancia en el mercado editorial. Toda la geografía española, bibliotecas, centros de educación de adultos, centros de profesores, colegios, institutos, universidades y centros de investigación conocen los libros de Filarias. Revistas científicas y de educación, medios de comunicación diversos, han coincidido en señalar no sólo la novedad, la oportunidad y en especial el acierto de sus publicaciones, sino el hecho de ir dirigidos al gran público y, sobre todo, a estudiantes y profesores, siendo sus autores profesionales de enseñanzas medias y universitarias en activo.

Hemos de felicitarnos todos por compartir con el profesor Vinagre Arias un día como hoy. Tenemos el privilegio no sólo de ser copartícipes de su empresa, aportando un sencillo grano de arena en ella, sino de poder contarnos entre sus amigos más fieles e incondicionales. Por eso, amigo Paco, te animo a que continúes con esta labor. Sabes que puedes seguir contando con nosotros. Enhorabuena por tu trabajo.

Gracias.

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